Escribía,
siempre lo había hecho.
Vértices débiles
sostenían los sueños
y palabras
se clavaban en el pecho.
Moría
en cada sílaba,
en todo derroche de tinta.
Las frases,
enquistadas en mi vientre,
rebanaban las ilusiones,
desdibujaban el horizonte.
¿Cómo no haber combatido
contra la crueldad de los sentimientos?,
¿Por qué desvivir
cuando no hubo tablero,
ni peón, ni argumento?
Fácil es morir,
no haber vivido,
dejarse herir
y no levantar la mirada,
no luchar con el fantasma errante
que hemos sido.
siempre lo había hecho.
Vértices débiles
sostenían los sueños
y palabras
se clavaban en el pecho.
Moría
en cada sílaba,
en todo derroche de tinta.
Las frases,
enquistadas en mi vientre,
rebanaban las ilusiones,
desdibujaban el horizonte.
¿Cómo no haber combatido
contra la crueldad de los sentimientos?,
¿Por qué desvivir
cuando no hubo tablero,
ni peón, ni argumento?
Fácil es morir,
no haber vivido,
dejarse herir
y no levantar la mirada,
no luchar con el fantasma errante
que hemos sido.
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